El romance no siempre tiene un final feliz y tampoco es como en los cuentos de hadas, el querer bien a alguien significa retos y hasta sufrimientos cuando nada sale como se esperaba, pero aunque estabas equivocada con esa persona y no fue el amor de tu vida, tampoco es el fin del mundo, amores y oportunidades nuevas vendrán para ti.
Cuando sufres una decepción amorosa te sientes frustrada, enojada con la vida y hasta dices que el amor no es para ti, eso de las relaciones no son lo tuyo, pero debes entender que aunque no resultó ser la maravillosa persona que se quedara en tu vida, no quiere decir que sea el fin del mundo, porque debes soltar para poder sostener lo que venga en el futuro.
El amor deja experiencias increíbles, pero otras resultan tan amargas, cuando tu relación de pareja no sale nada bien, cuando te llenas de ilusión y de pronto todo se derrumba dejándote con el corazón roto en mil pedazos, sin embargo, tú eres más fuerte que una desilusión provocada por alguien que decidió soltarte e irse de tu lado, no llores por quien no merece tus lágrimas.
Por supuesto que duele cuando la persona que tenías en un altar cae y te das cuenta que no era nada de lo que tú creías, que no te amaba lo suficiente como para luchar por ti, que no soñaba un futuro a tu lado y solo estaba viendo cómo marchaban las cosas, te dice que se aleja sin ver atrás y sin darse cuenta que te está causando tanto daño con su despedida.
Te quedas con el corazón roto, todo el tiempo tienes ganas de llorar, no encuentras consuelo, solo quieres salir corriendo a preguntarle por qué dejó de amarte o por qué hizo algo que tanto te lastimó, no te lo puedes sacar de la cabeza y menos de tu corazón, lo tienes metido en tu mente 24/7, te interesa y lo extrañas más de lo que te gustaría aceptar.
Pero debes enfrentar la realidad, darte cuenta que no quiso quedarse a tu lado, que decidió irse antes que dar un último esfuerzo, que no te valoró, que no apreció todo lo que tú hiciste por él, que se negó a amarte con la misma intensidad que tú lo adoraste a él, por eso es que no merece una sola más de tus lágrimas, tampoco que le estés rogando para que vuelva.
Llora lo que tengas que llorar, desahógate, busca en tu soledad la claridad de tus pensamientos y retoma las riendas de tu vida, tómate el tiempo que creas necesario para reflexionar, para curar tus heridas y para sanar, pueden ser semanas o meses, pero cuando vuelvas a levantarte serás más fuerte y comprenderás que terminar una relación no es el fin del mundo.
No se acaba el mundo con su adiós, al contrario, se abre una nueva oportunidad para conocer unos nuevos ojos, nuevos labios, nuevo corazón que sí sepa valorar la gran mujer que eres, tan solo no le cierres las puertas a cupido, permítele que te muestre por qué las cosas con tu ex no funcionaron, porque algo mejor estaba destinado para ti.