El mundo de las relaciones de pareja y los roles construidos a nivel social con base en ellas lleva años en una rueda constante de cambio. Y no solo por el hecho de que tener pareja haya dejado de considerarse un símbolo de orgullo o de éxito vital rotundo –es más, hay quienes hasta se avergüenzan de ello–. Ahora, la individualidad y el autoconocimiento desafían los estándares tradicionales tan asentados en algunas generaciones y la idea de tener pareja, para muchas, ha pasado a un segundo plano.
Optar por pausar las citas y las relaciones románticas para centrarse en una misma, es una decisión que cada vez más mujeres toman. A veces consciente y guiada por las propias necesidades emocionales, otras, en cambio, motivada por un historial de relaciones desafortunadas y la frustración que estas provocan.
Pausar encuentros, desinstalar aplicaciones de citas y, en definitiva, desaparecer del mapa sexoafectivo se está convirtiendo en una decisión cada vez más recurrente. “Parece que hasta hace poco el símbolo de estatus era tener pareja (y, por lo tanto, compartirlo en redes). Sin embargo, ahora nos encontramos hasta con celebridades compartiendo su decisión de estar en periodo de soltería elegida [como es el caso de Rosalía, Julia Fox, Kate Hudson o Khloé Kardashian, entre muchas otras]”, recalca Anna Sánchez Bendahan, sexóloga de Platanomelón.
Llevar meses o incluso años sin salir con alguien está dejando de considerarse como algo ‘raro’ o atípico. Es más, la soltería ha dejado de ser un estado transitorio para convertirse, en muchos casos, en una forma de bienestar elegida.
La soltería elegida, el cambio de paradigma en las relaciones
Relaciones que no funcionan a pesar de intentos repetidos, citas trágicas que desearíamos borrar de la memoria, rutinas que desembocan en una monotonía irrevocable o la falta de certeza del no saber muy bien qué se busca o necesita en una relación. Como cuando tienes la cabeza aturdida, a veces, un break tampoco viene mal en el mundo de las relaciones. “Nunca hemos estado tan sobrecargadas digitalmente como lo estamos ahora”, apunta la sexóloga.
Las redes sociales se han convertido en una fábrica de expectativas idealizadas, muchas veces inalcanzables. “Parejas perfectas que no existen, la romantización de comportamientos tóxicos o las famosas red flags que vemos por todas partes”, enumera Sánchez. Y ahora, también, las beige flags.
Según la experta, el rol que juegan las aplicaciones de citas también es muy importante para entender el devenir de esta tendencia. “El fenómeno dating fatigue (cansancio de citas) se está dando por las infinitas posibilidades que nos brindan estas apps, donde nos da la impresión de que siempre puede haber alguien mejor”, explica.
Además, el elegir estar soltera emerge también en un momento de cambio de los modelos relacionales tradicionales. “El patriarcado prometió seguridad a cambio de sumisión”, destaca la experta. “Al desmantelar esos códigos, muchas personas quedan en un limbo sin modelos claros de cómo quieren relacionarse, sin jerarquías ni roles de género rígidos”, explica.
Más allá de las expectativas derivadas de la idea del amor romántico como solución a los problemas, también se ha dado una redefinición del concepto de éxito en la sociedad actual. “Casarse y tener hijos ya no es el objetivo de todos, sino una opción más”, insiste Sánchez. “Para muchas personas el modelo heteronormativo tradicional ya no es sostenible y dejar de tener pareja, aunque sea por un tiempo, nos puede permitir valorar otras opciones”, continúa. “El prestigio ya no viene de la pareja, sino de la decisión consciente de no tenerla y no buscarla”, sentencia.
“Casarse y tener hijos ya no es el objetivo de todos, sino una opción más”
¿Necesito un respiro de las relaciones?
Aunque no haya señales infalibles para saber cuándo frenar nuestro historial de relaciones amorosas, la experta sí observa coincidencias entre quienes deciden poner en pausa su vida sentimental y reconectar consigo mismas. “Es un camino que están tomando personas con ansiedad anticipatoria por las citas o encuentros románticos en general”, cuenta. “También oigo mucho esto de ‘cuando tengo pareja me pierdo a mi misma’, y este tipo de pausas pueden ser muy interesantes para recuperar límites y espacios personales”, añade. “Por último, muchas coinciden en la repetición de patrones: cuando las historias se repiten, quizá no se trate de la pareja, sino de la forma en la que nos vinculamos”.
“¿Qué estoy haciendo?” es una pregunta que muchas nos hemos hecho tras llevar a cabo decisiones impulsivas o desarrollar vínculos que parecen nublar nuestra lucidez emocional. Parar, cuestionarnos de forma activa este tipo de dudas, es importante para empezar a establecer nuevos vínculos (y, sobre todo, sanos).
Por eso, la sexóloga insiste en reflexionar y detectar qué es exactamente lo que nos guía hacia elegir la soltería. “Lo saludable sería entrar en este proceso con ciertas curiosidades sobre lo que se va a descubrir, abierta al proceso y con flexibilidad de ajustar según necesidades y deseos”, explica. La experta recomienda algunas preguntas importantes para determinar en qué punto estamos a nivel emocional:
¿Qué busco en una relación?
¿Puedo cubrirlo de otras formas?
¿Quién soy sin el rol de novia/esposa/ligue/amante?
¿Qué partes mías he desatendido?
¿Qué sueños he pausado priorizando la búsqueda de pareja?
¿Qué me define más allá de ser deseada?
Una pausa activa y emocional de las relaciones
Para interiorizar todas estas cuestiones, Sánchez recomienda acompañarlo con un trabajo terapéutico o de autoexploración profunda, por ejemplo, a través de herramientas como diarios o meditaciones y visualizaciones. “Tener un diario emocional y responder a estas cuestiones puede ser un gran recurso, además de brindarnos cambios que podemos integrar y aplicar cuando nos volvamos a vincular”, aconseja.
“También es interesante crear una lista de límites no negociables para tener en cuenta en futuras relaciones", añade por otro lado. "Es decir, establecer qué conductas no toleramos, cuáles son nuestras necesidades mínimas o aclarar dealbreakers [esos factores no negociables que pueden impedir que una relación funcione como, por ejemplo, no estar dispuesto a pasar por una relación a distancia]”.
Después de una relación con muchas idas y venidas, tomar la decisión de abandonar por un tiempo el juego de las citas puede desembocar en un alivio o en todo un reto a nivel emocional. “Hacer una pausa relacional no tiene por qué conllevar un cambio en nosotras, pero, en teoría, las personas que aplican esta práctica buscan romper ciclos o patrones como la idea de buscar que otra persona las complete”, explica Anna.
Relaciones abiertas no monógamas
Para que la sensación de respiro se traduzca en cambios a nivel emocional y personal, es necesario hacer este trabajo activo e interno que explica la experta. “Es una oportunidad para desarrollar recursos para la propia regulación emocional, además de trabajar una identidad propia más allá de la pareja”, continúa.
“Este proceso nos puede ayudar a identificar deseos y necesidades que proyectamos en la pareja e incluso entender (más allá de la expectativa y la presión social) por qué queremos/queríamos tener pareja”, señala. Porque reorientar nuestras necesidades emocionales es, quizá, la forma más honesta de entender qué queremos y buscamos, de verdad, en el amor.