Ni la tormenta que retrasó una hora el inicio pudo con la fe de un pueblo entero. El Estadio Azteca, empapado y rugiente, esperó bajo los relámpagos como quien sabe que lo que viene vale la pena. Y vaya si valió.
México derrotó a Ecuador 2-0 en los dieciseisavos de final del Mundial y puso fin a una sequía de cuatro décadas sin ganar en eliminación directa en una Copa del Mundo. La última vez había sido en este mismo escenario, en el mítico torneo de 1986.
La FIFA activó el protocolo de seguridad cuando las descargas eléctricas se registraron en un radio de 16 kilómetros del estadio, desplazando el inicio hasta las 20:00 horas locales. Pero los aficionados no se movieron. Cantaron bajo la lluvia, arropados en verde y blanco, hasta que el árbitro dio el primer pitido.
Javier Aguirre, que alcanzó su partido número 49 como seleccionador azteca superando así el récord histórico de Ignacio Trelles, apostó por un esquema claramente ofensivo con Julián Quiñones y Raúl Jiménez como dupla de ataque.
Enfrente, una Ecuador que llegaba envalentonada tras haber tumbado a Alemania en la fase de grupos, colándose en el cuadro de las eliminatorias como uno de los mejores terceros lugar.
El guion del partido lo escribió la velocidad de Quiñones. Al minuto 22, Roberto Alvarado recuperó un balón en campo propio y lo lanzó en profundidad hacia el atacante colombiano-mexicano.
Quiñones se escapó por la banda, dejó atrás a Alan Franco, entró al área con pausa calculada y sacó un derechazo que se clavó en el ángulo. Hernán Galíndez ni se movió. El Azteca estalló.
Ecuador intentó reaccionar, pero México no le dio tiempo. Al minuto 31, Quiñones lideró otra transición veloz, presionó la salida rival, se asoció con Jiménez mediante una pared y luego asistió al veterano delantero para que, con la zurda, pusiera el 2-0 también en el ángulo.
Con ese tanto, Jiménez igualó a Hugo Sánchez como tercer máximo goleador histórico de la selección, con 48 dianas.
Antes del descanso, Ecuador encontró su única opción clara: un potente derechazo de John Yeboah que Raúl Rangel detuvo con una estirada monumental. El portero mexicano mantuvo así su arco invicto durante los primeros 45 minutos, estadística que acumula ya 14 partidos seguidos en Copas del Mundo.
El segundo tiempo fue otro partido. Sebastián Beccacece movió el banco, Ecuador tomó la posesión y presionó con desesperación. Aguirre se cerró, esperó el contragolpe y recurrió a Santiago Giménez como revulsivo ofensivo, aunque el delantero no logró concretar sus llegadas.
Hincapié, expulsado
En el tiempo añadido, la expulsión del zaguero Piero Hincapié -sancionado por el VAR tras taparse la boca al insultar a un rival, violando el reglamento- selló definitivamente el partido.
Antes del encuentro, Aguirre había marcado el tono con precisión quirúrgica: "Tenemos de todo, menos nerviosismo. Debemos hacer un partido casi perfecto para seguir en el torneo". Lo hizo perfecto, al menos en la primera mitad.