Marisela Escobedo, Nepomuceno Moreno, Bernardo Carreto, Trinidad de la Cruz, Pedro Leyva y Miguel Ángel Jiménez. Ahora también Miriam Rodríguez Martínez.
Todos buscaban a sus familiares desaparecidos o exigían castigo a los asesinos de sus hijos en México. En distintos momentos, fueron asesinados.
El caso más reciente es el de Miriam Rodríguez, quien encontró los restos de su hija secuestrada en 2014 en una fosa común y logró que se encarcelara a los responsables.
Un grupo armado le disparó la noche del 10 de mayo en su casa en Tamaulipas, en el noreste del país.
No es la única. Desde 2010 han sido asesinados 26 activistas en México, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
La mayoría habían recibido amenazas por buscar a sus familiares. En algunos casos no recibieron protección de las autoridades o resultó insuficiente, como sucedió con Rodríguez Martínez.
"Por desgracia no es el primer caso donde víctimas piden seguridad pero el Estado no tiene capacidad de actuar de inmediato", dice Mario Patrón, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro.
Amenazas cumplidas
Desde 2006, cuando el expresidente Felipe Calderón inició la guerra contra el narcotráfico, en México han desaparecido unas 30.000 personas, según datos oficiales. En distintos momentos, organizaciones civiles han denunciado falta de voluntad o ineficiencia de las autoridades para localizarlas.
En los últimos años surgieron colectivos que se han encargado de buscar a sus familiares, sobre todo en los estados que disputan los carteles de las drogas. Estos grupos han encontrado cientos de fosas clandestinas en estados como Coahuila, Sinaloa, Guerrero o Veracruz.
En algunos casos, como el Colectivo Solecito, las personas usan sus manos para extraer restos o encuentran pistas sobre los responsables de los homicidios. No ha sido fácil. Mario Patrón señala que entre el movimiento de víctimas que nació en 2010, quienes buscan desaparecidos enfrentan mayores riesgos. Muchos han recibido amenazas de muerte. Para algunos se cumplieron, incluso a pesar de que advirtieron de su asesinato.