Con el frasco de la felicidad, los niños podrán reflexionar sobre las cosas buenas que les ocurren a lo largo del día, aprenderán a apreciar los pequeños detalles que suele pasar desapercibidos y recordarán experiencias positivas. Varios expertos han dicho que el cerebro recuerda mucho más los acontecimientos negativos; el frasco de la alegría busca el objetivo opuesto a este, y de una forma muy sencilla. ¿Cómo funciona?
1. Un frasco de cristal
Se necesita un frasco grande de cristal. Ese será el frasco de la felicidad. Puedes marcarlo con un marcador y ubicarlo en un lugar visible de la sala de clase. Vanessa Orrego, psicóloga de Elige Educar, sugiere la posibilidad de crear un frasco por niño.
2. Escribir
Cada día, niños y profesores tendrán que escribir en un papel lo mejor que les pasó durante la jornada escolar. Pueden ser cosas sencillas: una palabra amable, una sonrisa, un buen resultado en un examen. Al escribirlo, asegura la experta, se grabará en el cerebro. Los niños tendrán que doblar el papel e introducirlo en el frasco.
3. Leer
Cuando el frasco esté lleno, se sacan los papeles y se leen todos los mensajes positivos. Vanessa aconseja que los mensajes se lean una vez por semana.