Las milanesas son una receta común en las cocinas mexicanas; sin embargo, pocas personas conocen las técnicas que ayudan a que queden más suaves y jugosas, sobre todo al prepararlas en casa.
Hoy en Menú te compartimos uno de eso hacks culinarios, en los que el bicarbonato de sodio cobra protagonismo para lograr un platillo de 10.
¿Por qué agregar bicarbonato de sodio a las milanesas?
Las milanesas son un platillo popular en nuestro país; consiste en un bistec de res, cerdo o pollo empanizado y frito. Es común encontrarlas como plato fuerte acompañado de guarniciones o como parte de otros alimentos como las tradicionales tortas.
Su receta se ha adaptado con el paso del tiempo a los gustos y a los ingredientes disponibles en casa cocina. No obstante, existen técnicas específicas que ayudan a lograr un resultado exquisito.
Como lo mencionamos anteriormente, el bicarbonato de sodio puede ayudarte a que su carne suave. Y es que, según el portal especializado Arm & Hammer, este ingrediente actúa como ablandador y, por lo tanto, modifica la composición de las fibras del bistec.
Dicho efecto se produce porque sus componentes elevan el pH de la superficie de la carne, lo que dificulta la unión de sus proteínas. Por ello, también se recomienda utilizarlo al cocinar cortes a la parrilla, al horno o asados.
Además, el sitio especializado Serious Eats señala que aplicar esta técnica en el pollo no solo ayuda a obtener una textura suave, sino que, al combinarse con los jugos naturales del ave, se genera dióxido de carbono y se forman pequeñas burbujas en la superficie.
Las burbujas aumentan el área de contacto y permiten desarrollar una textura más crujiente cuando la milanesa de pollo se cocina.
Sin embargo, es importante cuidar la cantidad de bicarbonato de sodio que se emplea: en exceso provoca un metálico desagradable, y en bajas porciones no surte efecto.